miércoles, 23 de marzo de 2011

El caso Kurilov de Irene Nemirovsky


El caso Kurílov es una novela de las primeras obras de Irene Nemirovsky. De origen ucraniano, escribió toda su obra en francés. Tuvo problemas por su origen judío, murió en Auschwitz en 1942. A raíz del éxito de Suite francesa, se publican de nuevo sus anteriores novelas y se traducen a las lenguas europeas más extendidas.

El protagonistas relata cómo estuvo al lado del ministro de Instrucción Pública que durante años dirigió la enseñanza en la Rusia de los zares. El encuentro en Niza es un ardid para relatar los viejos sucesos. La acción transcurre en 1903, momento en el que en Rusia se está organizando la revolución que dio al traste con la monarquía zarista. La novela intenta explicar los entresijos del poder, las miserias de los hombres poderosos, las bajezas que influyen en su devenir político y privado. El narrador pertenece a una célula revolucionaria cuyo encargo es el asesinato de Kurílov, el ministro. Cuenta cómo consiguió ser su médico personal y cómo lo mató finalmente. Lo más interesante es la reflexión profunda sobre el poder y sobre las relaciones humanas. El futuro asesino tiene compasión de su víctima, le odia y le compadece al mismo tiempo. El poderoso ministro, aquejado de una enfermedad mortal, es cruel y su entorno padece sus cambios de humor continuos.

La novela tiene una prosa tan depurada como las demás de la autora, pero quizá falta un punto de profundidad en los sentimientos encontrados que tiene el narrador. Se explican, sí, pero no dejan de ser previsibles. Lo mismo le pasa al retrato del ministro, un tanto superficial y arquetípico. La descripción de su enfermedad es excelente. Aunque las relaciones entre ambos van complicándose a lo largo del tiempo, no parece que el narrador ( o tal vez la escritora) quiera ahondar en ellas, manteniéndose en un plano narrativo, declarando los hechos tal y como sucedieron. Tampoco el final es original. Una especie de absolución de los dos personajes, pero no una justificación del asesinato.

Es una novel interesante, de fácil lectura. Ojalá hubiera puesto más empeño en escribirla, porque Nemirovsky ha demostrado ser una cronista excepcional de su época, una ingeniera de personajes a la altura de los mejores novelistas. Pero en esta solo hace un esbozo de lo que hubiera sido una gran novela.