lunes, 23 de mayo de 2011

La mujer de verde / Arnaldur Indridason


Novela negra con malos tratos de fondo. Un poli, de nuevo asocial y caótico en su trabajo, en busca de la verdad y un lector perdido en medio de pistas imposibles.
No se sabe muy bien si es una novela negra o de temática social. O ambos géneros unidos. Erlendur, el inspector con problemas personales que va desgranando los entresijos de un asesinato cometido décadas anteriores, ayudado por un par de polis bastante eficaces. Situándose al lado de Philip Marlowe, Kurt Wallander o Pepe Carvalho.
La complejidad del caso estriba en que el asesinato sucedió 50 años antes, en una zona abandonada de la ciudad, ahora recuperado para la construcción de viviendas necesarias por causa de la ampliación urbanística. Aparecen historias de familias maltratadas, ciudades invadidas por los soldados americanos, drogadictos cuyos entornos familiares se resquebrajan, todo un repertorio de sucesos de máxima actualidad. Curiosamente, en medio de este escenario, el asesino queda sin castigo. No llegó a tiempo el inspector. En la novela negra asistimos a una investigación de un caso, de manera que el lector se enfrenta al caso al mismo tiempo que el inspector. En esta novela el lector va llevando dos historias simultáneas, aunque separadas por 50 años. Ambas son estimulantes, pero, creo que, cuando aparece la primera línea de narración en el tiempo, la novela cobra un valor especial, las escenas de maltrato y de los niños asustados es magistral. Igualmente, la narración del asesinato tiene una credibilidad asombrosa, deja al lector sometido a las fascinación del relato. Y eso que en alguna ocasión cree el lector que el cadáver encontrado es la novia de Benjamin, hábilmente engañado por el narrador.
Tiene similitudes con las novelas de Larsson en la deriva de "violencia de género", tema que interesa mucho en los países nórdicos, y probablemente en el resto de Europa.
Por lo demás el estilo ágil y la prosa alejada de cualquier narcisismo es un herramienta bien administrada por Indridason, que se configura como un excelente narrador y un excelente novelista en la senda de la mejor novela negra del siglo XX.