jueves, 6 de enero de 2011

Adiós, Shangai / Angel Wagenstein


Otra novela de la guerra y sus consecuencias. En este caso el autor no hace sino recordar buena parte de su experiencia, vivencias que no necesitan mucha fabulación, porque ya en sí mismas son una buena historia del horror. Es otro capítulo de la 2ª Guerra Mundial, pero podría ser de cualquier guerra. La crueldad humana al servicio de la idealogía totalitaria.

En el libro se novelan hachos históricos, aparecen personajes que vivieron estos sucesos, más o menos como se presentan aquí. Ya hemos hablado en este blog de la fina frontera entre la historia y la novela. Siempre me ha parecido que la novela historia quiere reflejar una época, un momento histórico. En este caso no estamos exactamente ante un episodio, sino ante la narración para mostrar una idea: la del destino en la otra esquina del mundo, la barbarie en cualquier rincón.

El hilo conductor son Elisabeth y Theodor Weissberg, músicos de fama mundial, que abandonan Alemania porque él es judío, aunque ella sea de raza aria. Viajan al otro lado del mundo en busca de una tranquilidad que se vuelve contra ellos. Allí son recluidos con otros judíos en un barrio controlado por los japoneses. En Shangai entran a formar parte de un grupo de judíos diseminados por la diáspora. Novela de intrigas, de personajes y de vidas rotas por la barabarie nazi .

Shangai es en ese momento una ciudad tomada por los japonese, miseria y esplendor económico conviven en una ciudad populosa, que tiene además puerto, lo que le confiere un estatus de ciudad de personajes al borde de la ley, que huyen de otros lugares o gente de paso. Hilde Braun es otra protagonista, quizá uno de los mejores personajes del relatyo, la que trae la intriga al relacionarse con un misterioso muchacho del nunca sabremos con exactitud su identidad. El rabino Leo Levin y su esposa tiene un papel secundario, como Schlomo Finkelstein.

Es una novela muy interesante, que cierra una trilogía que habría que ir teniendo a mano para completarla. Me gustan estas novelas que cuantan las guerras desde el punto de vista personal, alejadas de las trincheras que suelen decir poca cosa.

Por cierto, qué pocos títulos tenemos de la literatura búlgara, al menos yo recuerdo muy pocos, bienvenidos sean los ojos de lo extraños para enseñarnos a ver el mundo con sus palabras y sus miradas.

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